¿Qué frena realmente el avance?
Si las prioridades están claras, ¿por qué el avance es tan lento? El informe preguntó exactamente eso, y las respuestas forman un patrón reconocible para cualquiera que haya trabajado en operaciones industriales.
El 22% señala la planificación deficiente como el principal freno. El 20% apunta a la falta de presupuesto. El 19% menciona la gestión constante de urgencias. A estos tres se suman la antigüedad de los equipos (18%) y la escasez de personal cualificado (15%).
Lo que hace estos obstáculos especialmente difíciles de resolver es que se alimentan entre sí. La planificación deficiente genera urgencias. Las urgencias consumen el presupuesto que debería ir a preventivo. El presupuesto reducido impide renovar equipos envejecidos. Y los equipos envejecidos generan más urgencias. Es un ciclo que se autoperpetúa, y que no se rompe con buena voluntad, se rompe con herramientas y procesos diferentes.
¿Dónde está hoy la industria en su estrategia de mantenimiento?
El mantenimiento preventivo es hoy la estrategia dominante: el 49% de las organizaciones lo aplica como modelo principal. Es una buena noticia: significa que casi la mitad del sector ha abandonado la pura reactividad. Pero el correctivo puro todavía representa el 23% de las prácticas, lo que quiere decir que casi 1 de cada 4 organizaciones sigue actuando únicamente cuando el equipo falla.
El mantenimiento basado en condición alcanza el 18%, y el predictivo pleno apenas llega al 10%. Este último dato es el más revelador: a pesar de que el predictivo lleva años siendo el objetivo declarado de la industria, su adopción real sigue siendo marginal.

El sector está en transición. No en transformación. Y hay una diferencia importante entre ambas palabras: la transición es gradual y no garantizada; la transformación implica un punto de no retorno. La mayoría de las organizaciones todavía no ha cruzado ese umbral.
¿Se miden los indicadores que importan?
Un departamento de mantenimiento que no mide sus KPIs es como un piloto que vuela sin instrumentos. Puede que todo vaya bien pero no lo sabe, y no puede demostrarlo.
Los datos del informe son contundentes: el 50% de las organizaciones no mide de forma sistemática indicadores como el MTTR (tiempo medio de reparación), el MTTF (tiempo medio hasta el fallo) o el MTBF (tiempo medio entre fallos). Solo el 28% realiza mediciones parciales, el 17% mide con regularidad y apenas el 5% cuenta con seguimiento automatizado.

Sin estas métricas, las conversaciones con dirección sobre presupuesto de mantenimiento se convierten en ejercicios de persuasión sin evidencia. Es difícil pedir más recursos cuando no se puede demostrar el coste real de no tenerlos.
El OEE: el indicador que conecta mantenimiento con negocio
El OEE (Overall Equipment Effectiveness) es el indicador que traduce el trabajo del departamento de mantenimiento al idioma que entiende la dirección: impacto en productividad y rentabilidad. Cuando el OEE sube, la empresa produce más con los mismos activos. Cuando baja, hay pérdidas que frecuentemente se atribuyen a producción, cuando su origen real es el mantenimiento.
Y sin embargo, el 49% de las organizaciones no lo mide de forma regular. Solo el 17% realiza mediciones continuas. El 19% lo mide ocasionalmente. Es decir, cuando alguien se acuerda o cuando hay un problema evidente.
Esto explica, en parte, por qué el mantenimiento sigue siendo percibido como un centro de coste en muchas organizaciones, en lugar de como un activo estratégico. Si no se mide su contribución a la eficiencia global, no puede gestionarse ni comunicarse.
¿Están los equipos preparados para lo que viene?
La digitalización del mantenimiento no es solo una cuestión de software. Es una cuestión de personas. Y aquí el informe lanza una señal de alerta clara: solo el 14% de los equipos de mantenimiento se considera totalmente actualizado en nuevas tecnologías.
El 43% reconoce estar parcialmente actualizado. El 27% admite que sus actualizaciones son mínimas. Y el 16% no ha recibido ninguna formación tecnológica reciente. En total, el 86% de los equipos presenta algún nivel de brecha digital.
Esto tiene consecuencias directas. Una organización puede invertir en sensores IoT, en plataformas predictivas, en integraciones con su ERP y ver cómo esa inversión produce la mitad del resultado esperado porque el equipo no tiene las habilidades para sacarle partido. La tecnología multiplica la capacidad de quien sabe usarla. No la crea desde cero.
Inteligencia artificial en mantenimiento: ¿intención o realidad?
La inteligencia artificial es el tema del momento en cualquier conversación sobre el futuro del mantenimiento. Y los datos confirman el interés: más del 50% de las organizaciones planea adoptar IA en sus operaciones de mantenimiento. Es una mayoría clara, y refleja que el sector entiende hacia dónde va la industria.
Pero hay otro dato que conviene no perder de vista: solo el 2% la tiene implementada de forma plena.
La distancia entre el 50% que planea y el 2% que ha ejecutado no es una anomalía , es el reflejo de barreras reales. El 34% de los encuestados señala la falta de habilidades técnicas especializadas como el principal obstáculo. El 29% apunta a la resistencia al cambio organizacional. El 27% menciona los altos costes iniciales. Y el 11% reconoce desconfianza en los resultados de la IA en escenarios reales.

Lo que estos datos sugieren es que el reto de la IA en mantenimiento no es tecnológico. Es de gestión del cambio, de capacitación y de construcción de confianza interna. Las organizaciones que sí han dado el paso reportan mejoras en fiabilidad de activos y reducción del tiempo de inactividad no planificado, pero llegar ahí requiere primero tener datos históricos de calidad, y eso solo es posible si existe una cultura de medición y digitalización básica. La IA no es el punto de partida; es el destino de un camino que empieza mucho antes.
¿Cuál es el camino hacia adelante?
Los datos del informe no solo describen dónde está el sector, también señalan la secuencia que siguen las organizaciones que avanzan de verdad. No es una transformación de golpe. Es una progresión por etapas, cada una construida sobre la anterior.
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Estandarizar los procesos básicos. Checklists claros, planes semanales acordados con Operaciones, cierre completo de órdenes de trabajo con evidencia. Sin esta base, cualquier inversión tecnológica posterior pierde efecto.
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Digitalizar la gestión. Centralizar datos en una plataforma, eliminar el papel, asegurar que la información es accesible, trazable y compartida.
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Medir sistemáticamente. MTTR, MTBF, MTTF y OEE como métricas de gestión habituales — no como ejercicios puntuales.
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Consolidar el preventivo. El cumplimiento del plan preventivo como indicador de madurez del departamento.
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Escalar hacia condición y predictivo. Sensores IoT, análisis de tendencias, alertas automáticas basadas en datos reales de los activos.
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Integrar inteligencia artificial. Modelos entrenados con datos históricos de calidad que permitan anticipar fallos antes de que ocurran.
El 58% de las organizaciones que todavía gestiona en papel está en el paso cero. El 7% que ya opera en cloud está, en muchos casos, entre el paso 2 y el 4. La distancia entre ambos grupos no para de crecer — y esa distancia tiene un coste competitivo real que se hace más visible cada año.
Hacia un mantenimiento más eficiente, conectado y humano
El mantenimiento vive uno de los momentos más decisivos de su historia. La digitalización, la inteligencia artificial y la presión por ser más sostenibles están redefiniendo cómo operan las organizaciones.
Ya no basta con reparar: hay que prevenir, medir y anticipar. Y, sobre todo, hay que entender el mantenimiento como un motor estratégico que impulsa la productividad, la seguridad y la rentabilidad.
El estudio El estado del mantenimiento nos ha permitido ver con claridad el punto en el que estamos. Hemos analizado datos de miles de profesionales de todo el mundo que confirman algo esencial: las empresas que invierten en tecnología, datos y formación son las que lideran el cambio.
Las empresas que siguen dependiendo del papel y la reacción corren el riesgo de quedarse atrás.
En Fracttal creemos que el futuro del mantenimiento será digital, predictivo y colaborativo. Un futuro donde los equipos trabajen conectados, los datos hablen por sí mismos y la inteligencia artificial actúe como aliada, no como sustituto.
Nuestro compromiso es acompañar a las organizaciones en ese camino, ayudándolas a hacer del mantenimiento una ventaja competitiva real.
Descubre todos los datos, gráficos y conclusiones en el informe completo.
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