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Internet de las Cosas y la Gestión de Activos Físicos

A propósito del Día Mundial del Ambiente... Discusiones, acuerdos, cumbres, foros, conferencias, mucho se discute sobre el tema del calentamiento global, y por más que proliferan estudios, se distribuyen y analizan datos, o los grupos verdes protestan alrededor del mundo, este fenómeno avanza sobre el estéril terreno de las discusión política.

Se agota el tiempo y escaseamos de soluciones concretas. El calentamiento global sigue aumentando y los desajustes climáticos resultantes de ello constituyen una evidencia noticiosa, demasiado cotidiana para no ser palpable. Nueve de los años más calurosos jamás registrados, han ocurrido durante la última década. Esto no es producto de la mera casualidad; es conjuntamente con el crecimiento demográfico y sus necesidades de consumo, que han aumentado las temperaturas globales. Nos urge plantear nuevas formas de conjugar sustentabilidad y presencia humana en el planeta. Ello depende, en buena medida, de nuestros esfuerzos por maximizar el aprovechamiento de los recursos disponibles, así como de nuestro interés por disminuir la emanación de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, gases responsables del efecto invernadero. Esto sólo se logra disminuyendo, notablemente, el consumo de energía y la generación indiscriminada de desechos de toda índole.

También depende de la capacidad que, como individuos, tenemos de transformar las organizaciones desde adentro. En la medida en que modifiquemos nuestra propia visión del mundo, podremos replantear el modelo tradicional, la manera de hacer negocios. Y es así como se proyecta el futuro; superando la paradoja de generar ventajas competitivas a través de prácticas amigables hacia el medio ambiente.

La relevancia ecológica de la innovación tecnológica asume primer plano, no ya como posible ventaja futura, sino como una obligación apremiante y presente. Se trata de una condición indispensable para la supervivencia, a la vez económica y biológica, de los negocios. En la medida en que se desdibujan las fronteras tradicionales entre la ética y los negocios, emergen nuevos modelos de integración entre  ambiente y economía. Tener un negocio verde puede y debe ser sinónimo de incrementos en la generación de ganancias, en la medida en que implica ahorro energético, uso consciente de los recursos y, en consecuencia, ahorro económico y aumento en las ganancias. Es aquí donde la llegada del Internet de las Cosas adquiere protagonismo en la comunión entre el medio ambiente y los negocios.

El Internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés), representa lo que muchos identifican como el comienzo de la una nueva era digital. Una renovada revolución tecnológica, que viene a replantear la capacidad de comunicación a través de redes, posibilitando la transmisión de data, no sólo entre seres humanos, o entre seres humanos y máquinas, sino también entre máquinas y máquinas.

Se vuelven previsibles las ventajas que, en términos de ahorro energético, de materia prima y de recursos, pueden derivarse de la combinación entre el Internet de las Cosas y las funciones de una plataforma de gestión de activos físicos adaptada a las nuevas necesidades de producción. El primero recoge y transmite información directamente de unos activos a otros (ahorrando el tiempo que le toma a los operadores detectar una falla, comprobarla y reportarla), mientras que el segundo facilita la organización, catalogación y procesamiento de la misma, en tiempo real, permitiendo generar soluciones de manera inmediata.

El Internet de las Cosas, y su capacidad de transmitir datos directamente de una máquina a otra, no sólo ayudan a detectar fallas en tiempo real sino que, y aún mejor, ayudan a evitar dichas fallas en equipos y líneas de producción. En la medida en que la plataforma de gestión y control de activos, integra y organiza la data para planificar intervenciones de mantenimiento, se asegura su correcto funcionamiento. Así se ahorran tiempo y recursos vitales, tanto para el crecimiento económico de la empresa, como para la preservación del medio ambiente.

Exploremos, a continuación, cuatro aspectos específicos en los que, una plataforma de gestión de activos para el Internet de las Cosas como Fracttal, puede ayudar a las empresas a ser ecológicamente amigables y altamente productivas. Ellos son: limitar el desperdicio y el retrabajo, reducir el consumo de energía, extender la vía útil de máquinas y equipos, y reducir la necesidad de piezas y repuestos.

Cuando los sistemas de producción enfrentan imprevistos, los productos sufren desperfectos que pueden conducir a su desecho definitivo o reprocesamiento. Procesar dos veces un mismo producto o grupo de productos, evidentemente genera doble gasto de energía, creando tanto contaminación, como pérdidas económicas. Lo mismo ocurre cuando éstos, en lugar de ser reprocesados, son descartados definitivamente; se desecha la energía junto a la materia prima, contaminando más.

Las pérdidas son considerables. Por ejemplo, productos y materiales como metales defectuosos, plástico y vidrio, al ser fundidos y reformados, causan doble gasto y emisiones innecesarias. En cuanto a los productos alimenticios, pueden ser desechados por razones de seguridad alimentaria. En ambos casos, el uso excesivo de químicos dañinos para el medio ambiente, y los recursos energéticos invertidos en procesar por segunda vez los mismos objetos, termina liberando mayor cantidad de emisiones tóxicas al medio ambiente. A la industria manufacturera, se le adjudica actualmente el 35% del consumo energético mundial. Cualquier esfuerzo por reducir esta cifra constituye, sin lugar a dudas, una contribución significativa.

El mantenimiento regular ciertamente evita fallos, pero a largo plazo, también es crucial para extender la vida útil de máquinas y equipos. Nuevamente, el desgaste innecesario y desecho de éstos deriva en la generación de una cantidad importante de residuos, así como en pérdidas económicas para la empresa, que deberá invertir en reponerlas. Acciones de mantenimiento predictivo utilizando sensores o simples rutinas de mantenimiento programado, como engrasar regularmente piezas y partes, evita el desgaste y garantiza la vida del componente. Con ello se reduce la adquisición y almacenamiento de partes innecesarias, que terminan desechadas por obsolescencia, o almacenadas en las bodegas.

Estas son algunas de las variables que, una plataforma de gestión de activos para el Internet de las Cosas como Fracttal, ayuda a controlar dentro de las empresas: ya sea que pertenezcan al sector manufacturero o de servicios; o que formen parte del grupo de las grandes, medianas o pequeñas industrias. Fracttal permite tener acceso a la data desde cualquier lugar o dispositivo, a cualquier hora y desde cualquier ubicación, al tiempo que contribuye a reducir, aún más, la huella de carbono, por almacenar toda la información en la nube, y evitar la adquisición de equipos y servidores innecesarios, así como su posterior desecho por obsolescencia.

Fracttal es la plataforma inteligente de gestión de activos para el Internet de las Cosas.

¡Hablamos con tus activos!

Autor: Christian D. Struve
Co-fundador y CEO

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